MUJERES DEL MAR

“Abuelas buceadoras de Jeju”

Entre los trabajos más duros y sacrificados que he visto en mi vida, sin duda el de las mujeres buceadoras de la isla de Jeju es de los que más me ha impresionado.

En esta isla de la República de Corea del Sur, las abuelas buceadoras se sumergen en las aguas del estrecho de Corea arriesgando sus vidas para sostener la economía familiar.

Aunque la media de edad supera los 60 años, hablamos de mujeres fuertes, independientes y de voluntad férrea, que llevan casi toda su vida buceando a pulmón, para buscar los preciados erizos, abulones y otros moluscos y mariscos tan cotizados en las cocinas japonesas y de otros países asiáticos.

Al principio de cada jornada laboral, de unas 5 ó 6 horas de duración, dirigen una plegaria a la Diosa del mar Jamsugut para que les guie en un buen día de pesca. Son excelentes conocedoras de la vida marina y los riesgos del mar, clasificándose en categorías dependiendo de su experiencia en la pesca en apnea y de la profundidad que alcanzan durante las capturas.

Me siento muy agradecido de haber podido compartir con ellas unas horas de su arduo trabajo, me relataron pequeñas historias de vida del día a día como buceadoras, la más veterana del grupo tenía 83 años y me explicaba como heredó de su madre la profesión que llevaba desempeñando desde los 16 años de edad, y como las nuevas generaciones conocedoras de la dureza del trabajo y de las consecuencias negativas que acarrean sobre su salud, no continúan con la tradición familiar, buscando opciones más modernas y cómodas para subsistir.

En la actualidad estas mujeres constituyen uno de los principales símbolos turísticos y culturales de Corea del Sur, siendo consideradas desde 2016 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

HAENYEO / SEA WOMEN

“Diver grandmothers of Jeju”

Among the hardest and most demanding jobs I’ve ever seen in my life, the diving women on Jeju Island is undoubtedly the one that has impressed me most.

On this island in the Republic of South Korea, diving grandmothers dive into the waters of the Korean Strait, risking their lives to support the family economy.

Although the average age is over 60, we are talking about strong, independent, and iron-willed women who have spent most of their lives diving at their own pace, in search of the prized urchins, abalones, and other mollusks and shellfish so highly appreciated in the kitchens of Japan and other Asian countries.

At the beginning of each working day, which lasts about 5 or 6 hours, they pray to the Goddess of the Sea Jamsugut to guide them on a good day’s fishing. They are excellent connoisseurs of marine life and the risks of the sea, and they are classified into categories depending on their experience in diving and the depth they reach during the immersions.

I feel very grateful to have been able to share a few hours of their hard work with them. They told me little stories of their daily life as divers; the oldest of the group was 83 years old and she explained to me how she had inherited from her mother the profession she had been carrying out since she was 16 years old, and how the new generations, aware of the harshness of the work and the negative consequences it has on their health, do not continue with the family tradition, looking for more modern and comfortable options to survive.

At present these women constitute one of the main tourist and cultural symbols of South Korea, being considered from 2016 Intangible Cultural Heritage of Humanity.

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